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Técnicas sencillas para desarrollar tu creatividad cuando estás bloqueada

Seguro que te ha pasado en alguna ocasión el hecho de sentirte sin ideas, escaso de inspiración o de imaginación. Permíteme decirte que nos pasa a todos, y que estás ante un bloqueo creativo. Pero no sufras, no es grave. La buena noticia es que no es irreversible y que tiene solución, posiblemente no inmediata, pero se soluciona. Así que en este post te voy a mostrar unas técnicas sencillas para desarrollar la creatividad cuando estás bloqueada o bloqueado.

desarrollar la creatividad

Antes de seguir, si eres de les que prefieren verlo en vídeo en lugar de leerlo, abajo del todo de este post te dejo el vídeo en el que te doy la misma información que en este post.

Lo más importante de todo y que debes saber, si es que no lo sabes ya, es que la creatividad se desarrolla ejercitándola. Esto quiere decir que no necesariamente tienes que nacer con ese «don». Podrás tener más facilidad o menos, necesitarás más o menos ejercicio, pero se puede desarrollar.

Así que, tanto si crees que no eres creativa como si estás en uno de esos momentos de bloqueo, estas técnicas te van a ser de gran ayuda para desarrollar la creatividad.

Lluvia de ideas

Coge una hoja en blanco y empieza a escribir todas las ideas que se te ocurran, sin pensar demasiado, escribe en automático. Cuando no se te ocurran más, déjalo sobre la mesa y vuelve en cuanto se te ocurra otra. También es muy útil llevar siempre una libreta y apuntar todo lo que se te pasa por la cabeza en cualquier momento, incluso fuera de casa. Esto es muy práctico y te darás cuenta de que muchas veces una idea te lleva a otra.

Ser curioso e investigar

Si algo te llama la atención, infórmate, investiga sobre ello. De esta manera descubrirás muchas cosas de las que no tenías ni idea y estarás haciendo trabajar a tu mente, abriéndola a nuevos estímulos.

Leer libros de fantasía o ciencia ficción

Leer en general es beneficioso para la mente, eso supongo que ya lo sabrás. Pero si además te decantas por estos géneros, estarás estimulando tu imaginación. Eso sí, no son géneros que le gusten a todo el mundo, pero si no lo has probado, quién sabe, quizás es que no has dado con el libro correcto para tí, dale una oportunidad más.

Relajarse y no forzar

meditación

Cuanto más quieras que aparezca la creatividad menos aparecerá, tiene esa fea costumbre de no aparecer cuando la necesitas. Y esto es precisamente uno de los motivos más habituales que nos llevan a un bloqueo creativo. No surge con estrés o con presión, hay que dejar que fluya.

Meditación

Este tip viene muy relacionado con el anterior, ya que, como he comentado, donde hay estrés no hay creatividad. Así que te recomiendo encarecidamente que lleves la meditación a tu vida, y no sólo para esto, sino porque te va a producir mucho bienestar en el sentido más amplio de la palabra (esto me daría para otro post). Calmar la mente es esencial para tener ideas frescas.

Trabajar y practicar

Pablo Picasso dijo «que la inspiración te encuentre trabajando». Así que ya sabes, ponte a ello. Unas veces te saldrá mejor, otras peor, pero no importa, porque llegará.

creatividad e inspiración

Experimentar

Da igual que no se te dé bien, prueba, experimenta, porque sólo así puedes saber si es lo tuyo o de ahí puede salir algo maravilloso. No te quedes con las ganas de saberlo.

Buscar inspiración

Hoy en día es muy fácil encontrar inspiración. Puedes buscar en redes, en la naturaleza, en tus viajes, rodéate de personas que te inspiren, apúntate a grupos presenciales, foros, etc.

Ser original

Para ser original, siento decirte que hay que evitar un poco las modas. No te bases en lo que está haciendo todo el mundo, porque te puedes quedar siendo uno más de miles o millones. Destaca creando con personalidad propia, impregna parte de ti y de tu carácter en lo que hagas y así lo verán los demás. Haciendo esto seguro que se te ocurren infinidad de ideas porque tú eres quien mejor te conoce.

Aburrirse

Sí sí, has leído bien, aburrirse estimula el cerebro para buscar ideas, y de eso se trata ¿no? Así que permítete esos momentos de «no hacer nada» tan preciados en los tiempos que corren.

Soñar despierto

Y este último consejo es el que más me gusta. Seguro que lo sabes hacer y que en ocasiones te has encontrado a tí misma imaginando. Es un ejercicio maravilloso de creación de ideas, y seguro que en algún momento puedes sacar algo muy interesante.

Espero haberte ayudado y que desde ahora te olvides de esos bloqueos que no te dejan avanzar. Recuerda que la creatividad se ejercita, sólo necesitas ponerle ganas y dejarte llevar. No desesperes porque no te salga bien a la primera, sólo persiste y llegará el día en el que te surja todo mucho más fácil.

Gracias por leerme. Si te ha ayudado, por favor, compártelo con quien creas que le puede interesar, porque a ti no te cuesta mucho más que un click y a mi me ayudas infinitamente a seguir creando contenido de este tipo.

Igualmente estaré encantada de leerte si quieres comentar cualquier cosa. Puedes seguirme en Instagram para estar al corriente de nuevos posts.

Un abrazo!!!

Y aquí te dejo el vídeo!!!!

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5 errores comunes en ganchillo y cómo solucionarlos

Ganchillo

Es muy habitual que cuando empiezas a adentrarte en una afición creativa de este tipo cometas algunos errores. Es parte del proceso de aprendizaje y es bueno que sepas que todos los cometemos en algún momento y que tienen fácil solución. En este post te muestro los 5 errores comunes en ganchillo (que yo también cometí) y cómo solucionarlos.

1. LADOS IRREGULARES

Cuando tejemos en una pieza cuadrada o rectangular, en la que no estamos haciendo disminuciones ni aumentos, es decir, en la que buscamos que los lados nos queden rectos e iguales, un error común es que ese resultado no lo estemos obteniendo, de manera que os damos cuenta de que la labor nos queda con lados irregulares.

Para solucionarlo, lo mejor es saber exactamente dónde y cómo debemos empezar el primer punto de cada vuelta:

  • Empezamos cada vuelta con cadenetas: normalmente 1 o 2 si estamos haciendo puntos bajos, 2 si estamos haciendo puntos medio altos, y 3 si estamos tejiendo puntos altos.
  • Estas cadenetas de inicio contarán como primer punto y deberán coincidir con el último punto de la vuelta anterior.
  • El segundo punto coincidirá entonces con el penúltimo punto de la vuelta anterior.
  • Finalizar la vuelta tejiendo el último punto sobre última cadeneta de la o las cadenetas de subida de la vuelta anterior.

2. LABOR MUY APRETADA O MUY SUELTA

Este es un error muy típico y normalísimo cuando estamos empezando en el mundo del crochet. No te desanimes, porque se soluciona con la práctica, hasta que aprendas hacer los puntos en automático.

Si aprietas mucho los puntos, te darás cuenta de que te cuesta meter y deslizar la aguja. Prueba tejiendo con una aguja más gruesa. Por ejemplo, si estás tejiendo con una del número 3, prueba con un 3,5 o incluso un 4.

Si, por el contrario, te quedan los puntos muy sueltos, con mucho hueco entre ellos, prueba usando una aguja de menor tamaño.

3.LABOR QUE SE ENSANCHA O ESTRECHA

Un error muy común, y que incluso a mi hoy en día me sigue pasando cuando ando un poco despistadilla. Lo que ha podido ocurrir es que hayas tejido sin querer algún punto de más o de menos.

La solución es muy sencilla, cuenta los puntos al finalizar cada vuelta, así te asegurarás de que llevas los mismos puntos y no te tocará deshacer varias filas.

4.CADENETA GIRADA

En labores circulares, muchas veces necesitamos hacer una cadeneta de determinados puntos que luego uniremos para seguir tejiendo en círculo. Un error común es que al tejer en la segunda vuelta, sobre las cadenetas, nos demos cuenta de que tenemos parte de esa cadeneta girada y las tengamos del revés, con lo que nos tocaría deshacer.

Aquí lo importante es saber distinguir entre una cadeneta del derecho y una cadeneta del revés.

Teniendo esto claro, y para que no se nos gire hay un truco sencillo. Una vez tenemos el número de cadenetas que queremos, deslizaremos la cadeneta entre el dedo pulgar y el índice (con la cadeneta mirando hacia nosotros), y al llegar al final tejeremos punto deslizado. A partir de ahí ya seguiremos tejiendo con normalidad.

5.TEJIDO CIRCULAR VOLTEADO

Es muy probable que esto te haya pasado, porque pasa hasta en las mejores casas. Esto es que al tejer una labor en círculo, ya sea la base de un bolso redondo, o una alfombra redonda, por ejemplo, nos damos cuenta de que cuando llevamos varias vueltas se nos empieza a voltear u ondular la labor.

Pueden pasar varias cosas:

  • Que estés apretando mucho los puntos, con lo cual, te recomiendo que destenses o que utilices una aguja más gruesa.
  • Que no estés contando bien los puntos y estés haciendo puntos de más o aumentos donde no tocan, así que revisa cada vez que acabes una vuelta.
crochet circular

Pues hasta aquí mis consejos para subsanar estos pequeños errores que a veces comentemos haciendo ganchillo. Lo importante es darse cuenta y saber localizarlos. Lo positivo es que en ganchillo casi todo tiene solución, y con la práctica nos pasará cada vez menos. En cualquier caso, y aunque suene a tópico, de los errores se aprende, y mucho.

Y si estás empezando con el ganchillo y quieres aprender de manera fácil los puntos básicos, te sugiero que visites este post en el que te los explico paso a paso con vídeos incluidos.

Espero que te haya gustado el post y te resulte útil. Si crees que le puede ser de ayuda a alguien, compártelo y me haces llegar a más gente, así puedo seguir creando contenido de este tipo. Para cualquier duda o comentario, te leo!

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Un abrazo!

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Mi segundo parto: natural, en el suelo del paritorio

parto natural

Preparación a un parto natural

Cuando por las redes me preguntaron sobre mi reciente segundo parto, el parto de Enya, dije que para comprender algunas cosas era necesario saber cómo había ido el primero, así que si estás aquí de nuevas, te recomiendo que vayas y le eches un vistazo al post que escribí sobre mi primer parto.

Si mi primer parto me transformó, el segundo me reconectó con lo más mamífero y primitivo de mi ser, con la Tierra y el Universo, toda una experiencia mística. Como ya imaginarás, soy partidaria del parto natural (aunque lógicamente existen casos en los que no se puede porque surgen complicaciones). Tenía muy claro que no quería intervenciones innecesarias ni anestesia de ningún tipo, deseaba sentir cada contracción y ayudar a mi bebé con movimientos y con mis propias sensaciones.

Por eso, en este parto quería poder confiar plenamente en el personal que me atendería, así que desde el principio del embarazo contacté con Mujeres Sabias. Tenía muy buenas referencias de Gemma (@mujeressabias.matronas), una matrona excepcional y fiel defensora del parto natural. Durante el embarazo nos vimos varias veces y tanto ella como yo teníamos muy claro cuáles eran mis preferencias y me dio mucha confianza. La ginecóloga con la que trabajaba Gemma, Mónica (de @clinicaparccentral) también me dio muy buena sensación, así que en ese sentido iba muy tranquila.

Contra todo pronóstico llegué a la semana 41, y es que llevaba casi 2 semanas con pródromos de parto. Me había mantenido muy activa todo el embarazo, y a pesar del confinamiento había seguido con mis ejercicios y haciendo yoga y meditación todos los días. El pequeño problema era que, como entonces su hermana, Enya no estaba bien colocada pues miraba hacia delante en lugar de mirar hacia atrás, lo cual no es la posición más favorable de cara al parto.

A las puertas de la inducción

No quería llegar a la inducción, así que no imaginas la de ejercicios y posturas extrañas que hice durante esos días. Ese miércoles Gemma me propuso inducción para el viernes si la cosa no se animaba, y además decidimos, como última opción probar con la maniobra de Hamilton el jueves si durante ese día no me ponía de parto sola. Por si no la conoces, con esa maniobra separan con los dedos la bolsa de las paredes del útero, con la intención de que produzcas prostaglandinas necesarias para que inicie la labor de parto.

Llegó el jueves, estaba de 41+4 y mi parto no arrancaba, así que fui a la consulta de Gemma para que me practicara la Hamilton y me pusiera de nuevo las agujas (acupuntura). Estaba ya dilatada de 3cm así que todo pintaba que la maniobra sería favorable. Me resultó bastante molesta, cosa normal a esas alturas. Así que volví a casa con la esperanza de no llegar a la inducción al día siguiente. La cosa es que cuando salí de la consulta, sobre las 13:00h, ya me notaba extraña y supe que había funcionado.

Estoy de parto

De vuelta a casa ya me noté alguna contracción diferente que me hizo recordar el parto de Nadia, pero decidí ser prudente y esperar a ver si eran constantes. Ya en casa empecé a controlarlas, porque tenía claro que eran de parto, no muy dolorosas pero la sensación era como más envolvente. Sobre las 14:30h las estaba teniendo cada 5 minutos aproximadamente y escribí a la matrona para informarle, pero que esperaría un poco más en casa. También avisé a mi chico para que fuera viniendo del trabajo y trajera a su madre, que era quien se quedaría en casa con Nadia.

Entre contracción y contracción hice la comida mientras Nadia jugaba. Las llevaba muy bien, así que estaba tranquila y sobre todo muy feliz. Después de comer me fui con Nadia a la habitación para darle teti por última vez como hija única y abrazarme a ella todo lo que me dejaran las contracciones, ya que eran algo más intensas y frecuentes. De ese momento sólo recuerdo las ganas de llevarme a Nadia conmigo al hospital y no tenerla que dejar…

Notaba que se acercaba el momento así que me metí en la ducha y me puse ropa límpia. Notaba a Enya moverse como de costumbre, así que todo iba bien. Eran las 17:45h, y avisé a Gemma para que ella también fuera hacia el hospital. Las contracciones, aun siendo intensas, las llevaba bien, pero eran cada 2 o 3 minutos. Le dí un largo abrazo a la que pronto se convertiría en hermana mayor. Le dije que Enya iba a nacer ya, y que cuando volviera a casa volvería con la bebé. Ella se quedó contenta, pero yo me fui rota en lágrimas, supongo que la revolución hormonal también tendría que ver.

Llegada al hospital

Sobre las 18:30h llegaba al hospital. Gemma ya estaba allí esperándonos y, tras pasar por recepción, nos acompañó hasta el paritorio. No era como estar en casa pero la luz era tenue y ambiente cálido, así que me sentí cómoda. Aunque quien marca la diferencia en este caso sin duda es la gran profesional que me acompañaba y la confianza plena que yo tenía en ella. Pude quedarme con mi ropa y no me puso vía (realmente esto no hace falta). Sólo me puso monitores para ver qué tal soportaba las contracciones Enya.

Yo estaba muy feliz de que por fin hubiera llegado la hora y de estar ya allí, sintiendo cada oleada, bailándola, dejándome llevar… Al poco me preguntó si quería un tacto a ver cómo iba. Estaba de 6 o 7 cm pero la bebé estaba aún muy alta y no se había girado aún. así que me propuso posturas para ver si conseguíamos que mirase hacia atrás. Primero tumbada en la cama de lado con una pierna hacia delante (las contracciones tumbada se llevaban peor, pero sabía que había que intentarlo), después del otro lado. Al rato, ya de pie, agarrándome de la cama en cuclillas en cada contracción, notaba como Enya quería bajar, pero no lo conseguíamos…

Y allí estuvimos probando un sinfín de posturas, mientras que las contracciones iban y venían cada 2 minutos. Eran intensas pero lograba recuperar entre ellas. Concentrándome en abrir la pelvis dentro de la contracción mientras me agachaba, las llevaba mejor, me relajaba. “El cuerpo es sabio, confía”, me decía a mi misma.

Rotura de bolsa

Y seguí con ese baile, en es ir y venir, frente a la mirada atenta de mi chico, con mi música de fondo y la presencia discreta de Gemma. Me notaba fuerte, sentía que podía, así que seguí. Seguí hasta las 21:00h, cuando llegó Mónica, la ginecóloga. Me propusieron entonces romper la bolsa para ver si la bebé conseguía encajar la cabeza, ya que seguía estando muy alta, así que accedí.

El agua era límpia, así que genial, estaba más tranquila. La primera contracción tras la rotura fue algo más fuerte, pero fue en la segunda en la que me dí cuenta de que el momento difícil había llegado. Seguí probando posturas durante varias contracciones. Mi cabeza se iba en cada una de ellas, viajaba hacia dentro de mis entrañas, al “planeta parto” le llaman, aunque recuerdo llegar a bromear entre contracción y contracción. Recuerdo que sonaba la banda sonora de Jurassic Park y bromearon con ponerla cuando estuviera saliendo Enya como final apoteósico. Vi las lianas y me apeteció agarrarme mientras mi chico las sujetaba. Y de repente, ahí estaba esa sensación, Enya estaba colocada, estaba presionando, y yo noté unas ganas incontenibles de empujar.

El expulsivo

Me preguntaron cómo quería colocarme, yo quería quedarme justo allí, y me arrodillé en el suelo y apoyada sobre mi chico. Trajeron más empapadores y almohadas para que no me hiciera daño en las rodillas.

Y ahí venía, junto con la contracción esa presión. Mi cuerpo lo estaba haciendo solo de nuevo, como con Nadia, empujaba sólo mientras yo me dejaba llevar por esa sensación y acompañaba a mi cuerpo y a mi bebé. El momento intenso del parto sin duda. Recuerdo que en ese momento pensé “bufff, qué difícil va a ser esto…”, y grité fuerte, como un sonido gutural más bien. Mónica y Gemma estaban cerca, apoyándome, diciéndome que pasaba en cada momento, cómo iba saliendo la cabecita. Mi chico abrazándome y yo agarrándome de sus piernas fuerte. “Ahora vas a sentir el aro de fuego” decía Gemma. Y vaya si lo sentí, pero sólo uno segundos, porque tras eso salió la cabeza, y en la siguiente contracción el resto del cuerpo. Gemma la cogió y me la entregó por debajo de las piernas. Abracé fuerte a mi bebé y me enamoré nuevamente. Lloró poquito, como su hermana, pero estaba bien, Enya llegó al mundo haciendo poco ruido pero para hacerlo más bonito sin duda.

Sensaciones

Qué revolución hormonal! Lo había hecho otra vez, pero esta vez había sido absolutamente maravilloso, no podía creer que en sólo media hora (lo que pasó desde la rotura de bolsa) hubiera pasado de no progresar mucho a nacer. Y todo gracias a sentirme apoyada, a sentir que confiaban en mí, a tener a mi lado a mi pareja y a dos mujeres que aman su trabajo y que tienen una visión del parto tan respetuosa. Estoy segura que sin ellas las cosas hubieran salido de otra manera. Porque si leísteis mi post sobre el parto de Nadia se parece mucho, la gran diferencia son las profesionales que me acompañaban, y eso lo cambió todo.

La pediatra que entró en ningún momento cogió a la niña, la valoró desde mis brazos. El cordón no se pinzó hasta que dejó de latir (aun siendo muy corto y no poder acercarme mucho a la niña a la cara) , y lo cortó mi chico. Cuando alumbré la placenta Gemma me la enseñó, tratándola con sumo cuidado con un respeto profundo hacia ese órgano que había servido tantos meses a mi bebé. En reels de Instagram (@nat_noctambulando) tenéis un vídeo de la impresión sobre papel que me hizo, un regalazo más. Volvería a parir así sin duda, sin sensación de dolor, sin sufrimiento, sólo dejándome llevar. Un regalo de la vida, lo más mamífero, salvaje y amoroso.

Y si has llegado hasta el final, mil gracias y un abrazo enorme. Y si estás embarazada y necesitabas leer algo así, espero haberte ayudado y dado la confianza para afrontar tu parto desde esa perspectiva. Porque créeme, sí se puede.

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Aceite para curar el Herpes Labial

remedio casero herpes

¿Qué es el herpes labial?

En el post de hoy os voy a compartir algo muy útil que ojalá hubiera tenido a mi disposición años atrás, un aceite casero para curar el herpes labial. Y es que si os pasa como a mi, cada cierto tiempo sufro un herpes labial, también conocido como calentura, súper molesto. El herpes labial no es más que una pequeña infección recurrente en la zona del labio, y en muchas ocasiones nos avisa de que nuestras defensas no están en su mejor momento.

remedio natural herpes

Hay cremas de venta en farmacias que nos ayudan a solucionarlo, el problema es que se desaconseja su uso durante el embarazo al tratarse de un antiviral potente. La última vez que me salió yo estaba embarazada, y es lo que me llevó a compartir con vosotros esta receta.

La receta del aceite para curar el herpes labial

Vamos a usar un aceite base y añadir una sinergia de aceites esenciales, todos inocuos tanto para embarazadas como para niños. Eso sí, no excedáis las cantidades de los mismos.

Aquí os dejo el vídeo con la receta. Además también le he dedicado unos minutos a explicaros los usos que tienen aceite por aceite, para que así, si tenéis que adquirirlos, los podáis seguir aprovechando en más situaciones.

En la cajita de información de Youtube tenéis los links tanto al artículo sobre la lavanda como a los aceites esenciales utilizados, pero para facilitaros el acceso os los dejo también por aquí:

Artículo sobre la LAVANDA aquí

Aceite Lavanda: https://amzn.to/35tdADT

Aceite Ravintsara: https://amzn.to/37QHCV5

Oleato de caléndula: https://amzn.to/3oqJKZd

Aceite Árbol de Té: https://amzn.to/2G0a4bs

Espero que os haya resultado útil, y ya sabéis, si tenéis cualquier pregunta, no dudéis en contactar conmigo, bien por correo o bien dejando la consulta en comentarios, y os responderé tan pronto me sea posible.

No olvidéis de suscribiros al canal, es gratis y a mi me ayudáis un montón a seguir creando contenido. Y si no os queréis perder nada, seguidme en Instagram, estaré encantada de veros por allí.

Un abrazo!

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Mi primer parto: vaginal, sin epidural, instrumentalizado

Era un martes de marzo, frío y nublado, y estaba de 41+1 semanas. Yo por fin había conseguido que mi madre entendiera que me vendría bien caminar para ponerme de parto. Para quien no me siga en Instagram, dos semanas antes me había resbalado en la calle y me había fracturado el brazo a la altura de la muñeca (el radio) y mi madre, que estaba aquí en Valencia pasando el mes para esperar el gran día, era algo reticente a que saliera a caminar por miedo a una nueva caída (ya sería mucha mala suerte…).

Salimos a caminar con los dos perros y llegando a casa, sobre las 13.00 empecé a notarme unas contracciones muy rítmicas cada 5 minutos y diferentes a las de las últimas semanas, como más envolventes. También he de decir que llevaba por lo menos una semana de pródromos. Al ver que seguían y subían un poco en intensidad sobre las 14.30 avisé a mi marido, que estaba a punto de salir del trabajo, para decirle que por la tarde ya no volvería a trabajar, que esta vez parecía que la fiesta había empezado. Y así era.

Me puse música (había creado una playlist para la ocasión) y estuve haciendo movimientos en la pelota de pilates mientras las contracciones iban y venían. Tenían cierta intensidad pero las llevaba muy bien y yo me sentía muy relajada.

Llegó mi marido, comimos tranquilamente y sobre las 16.30 decidí darme una ducha para estar preparada. Pero las contracciones se hicieron algo más seguidas, ya las tenía cada 3-4 minutos. Teníamos cierta inseguridad de no saber en qué punto estaba, pues, aunque estaba bastante tranquila, las contracciones aumentaban en frecuencia e intensidad, así que decidimos ir hacia el hospital.

Al llegar, primero me hicieron entrar a mi sola para ponerme monitores y comprobar las contracciones. Me los puso una mujer de mediana edad, de la que deduzco que era auxiliar, porque no se presentó y casi no me miró ni a la cara, así que no me los puso de muy buenas maneras. Estuve unos 15 minutos allí sola, me dieron varias contracciones, hasta que vino la ginecóloga. Para mi “suerte” era la misma que me había hecho dos ecografías de seguimiento durante el embarazo, y que no destacaba precisamente por su simpatía y tacto a la hora de comunicarse, de hecho era bastante brusca y cortante. Así que ya podéis imaginar cómo pintaba aquello para mí… Al asomarse se dio cuenta de que las correas no estaban bien puestas y no estaban registrando las contracciones, así que las recolocó y enseguida empezaron a aparecer. Después decidió llamar a mi marido y pasarme a la consulta para hacerme una exploración.

En la consulta había tres personas más, todos estudiantes. La ginecóloga me dijo que sería uno de ellos quien me haría la exploración, que me relajase, porque si me lo hacía ella me iba a doler más… ¿perdona? Hasta donde yo sé un tacto no tiene por qué doler… El estudiante no me hizo daño, todo sea dicho. En la ecografía la niña salía en posterior, cosa que no me explicaron en ningún momento, pero entendí que no era la mejor postura para nacer.

de parto

Hechas las comprobaciones me hicieron pasar a paritorio ya que estaba en trabajo de parto dilatada ya de unos 6 cm, lo cual supuso una muy buena noticia para mí. “Ya sólo me quedan 4 cm más” pensé yo. Así que a las 18.00 de la tarde ingresaba.

Me tocó una matrona joven y muy cariñosa, Nieves. Me preguntó si quería que llamase al anestesista para ponerme la epidural pero mi deseo era parir sin anestesia si era capaz de aguantarlo. Ella fue muy comprensiva conmigo y me ofreció otros métodos de control del dolor como el óxido nitroso y calor en la zona lumbar. Pero de momento decidí probar sólo con la pelota, ya que en casa me había estado funcionando bien. También me puso la vía. Le pregunté si era necesario aún sin precisar epidural, ya que quería tener mi única mano libre sin una aguja atravesándola, pero me dijo que era protocolo del hospital y tenía que ponérmela.

Dos horas después, sobre las 20.00 las contracciones eran muy intensas y yo estaba bastante incómoda. El estar monitorizada constantemente con unos cables muy cortos me estaba coartando la capacidad de movimiento, y el brazo izquierdo inservible a causa de la escayola tampoco me ayudaba mucho. Vino entonces Nieves y me propuso hacer un tacto para comprobar la progresión…

 8cm. “¿Aún 8?” pensé yo. Y es que el no saber a lo que me enfrentaba, el cansancio y el notar que en cada contracción me tensionaba cuando yo sabía que tenía que conseguir lo contrario me estaba haciendo flaquear las fuerzas y la inseguridad me estaba ganando la batalla. Aún así decidí continuar e intentar adoptar otras posturas, aunque me sentía con muy poca libertad de movimientos.

No sé cómo aguanté así casi dos horas más. Creo que en ese punto yo ya no era muy consciente del tiempo, estaba en planeta parto totalmente. Entró no recuerdo si la matrona o la ginecóloga y me hicieron otro tacto. A todo esto, la bolsa intacta aún. Para mi desgracia no había progresado nada en las últimas dos horas y seguía en los 8 cm. Ahí mis ánimos cayeron al suelo y me pregunté cómo iba a soportar más tiempo con esos dolores…

Fue entonces cuando entraron 3 ginecólogos (la ginecóloga “simpática” en cuestión y dos más que creo que eran residentes) y empezaron a darme motivos e intentar “convencerme” para ponerme la epidural. También entró otra matrona, una mujer más mayor (y más de la vieja escuela por lo visto), y comenzó a cuestionar mi decisión sobre la epidural, diciendo que qué manía nos había entrado ahora a algunas con no ponernos la epidural… En fin, no podéis imaginar cómo me hicieron sentir en un momento tan delicado, en el que una parte de mi mente estaba en otro mundo y la otra luchaba por tomar una decisión fríamente ante aquella circunstancia.

De lo que sí era muy consciente era de cómo se tensionaba mi cuerpo a pesar de mis esfuerzos por evitarlo ante cada contracción. Sabía muy bien que me estaba resultando contraproducente. Me daba mucha pena no tener a unos profesionales a mi lado que me animaran y explicaran en qué punto del proceso me encontraba (y no me refiero sólo a los centímetros), que no me aconsejaran sobre qué posturas adoptar para favorecer la progresión de la bebé hacia el canal de parto… Así que muy a mi pesar, sobre las 22.30 acepté la epidural.

La anestesista tardó apenas unos minutos en venir e hicieron salir a mi marido. Dentro se quedó conmigo la matrona no tan simpática que me dijo cómo debía sentarme en la camilla y me sujetó por delante mientras la anestesista preparaba mi espalda. Lo que pasó después lo recuerdo con algunas lagunas. Con esa postura las contracciones eran muy duras y no tenía apenas 1 minuto para recuperarme entre ellas. Recuerdo que tuvo que detenerse varias veces porque tenía contracción. Un primer pinchazo, la anestesia de la anestesia… Se me movió repentinamente la pierna derecha sola y la anestesista me advirtió que no me moviera, pero no pude hacer nada, fue totalmente involuntario, como si me hubiera tocado algún nervio. En todo aquel momentazo rompí aguas… Llegó el momento de la verdad, me volvió advertir de que no debía moverme, yo súper concentrada para que así fuera, y al pinchar nuevamente me moví de forma totalmente involuntaria, o no, ya no lo sé. Recuerdo oir a la anestesista maldecir y yo pedirle perdón varias veces… Me dijo que ya no me podía poner la epidural porque no podía volver a pinchar y se fue. No me dieron más explicación.

Entró mi marido de nuevo. La ginecóloga también acompañada de uno de los residentes y me pidieron que me tumbara de lado porque necesitaban monitorizar a la niña desde dentro. Nuevamente no me dieron más explicación y yo ya estaba en otro mundo para pedirla. En esa nueva postura las contracciones eran fuertísimas y la presión en la zona del coxis muy intensa, tanto que me hacía gritar (más bien eran un rugir). Afortunadamente en ese momento entró la primera matrona, Nieves, quien se dio cuenta enseguida de lo que me sucedía mientras la ginecóloga intentaba pinchar a mi hija en la cabeza para monitorizarla por dentro (siento que esto suene tan bruto, pero es que realmente es así y es una práctica que está justificada en muy pocos casos). Entonces Nieves me preguntó: “Tienes ganas de empujar, ¿verdad?” Claro, para mí la sensación era totalmente nueva pero tras esa pregunta lo entendí, era eso, era la sensación de pujo, así que asentí con la cabeza y de repente noté como era mi cuerpo por sí mismo el que empujaba, sin siquiera poner yo intención, lo hacía solo!

Al ver el panorama la ginecóloga y la residente por fin cesaron de su tarea y me dijeron “vale, pues empuja”. Notaba cómo el empujar aliviaba la contracción y ahí lo entendí todo. El cuerpo humano es maravilloso. En cada pujo los rugidos se intensificaban, hasta que vino la otra matrona y me soltó un “amable”: “Pero no grites tanto y empuja!”. No lo recuerdo muy bien, pero creo que no le hice mucho caso, sólo pedí que me incorporaran porque tumbada no podía bien. Así que me elevaron la camilla hasta quedarme sentada.

Tras 3 o 4 pujos uno de los residentes (para aquel momento ya estaba el paritorio lleno de gente si contamos 3 ginecólogos, 2 matronas, 3 pediatras y alguno que me salto seguro), me dijo que tenían que ayudarme. Yo lógicamente ya no estaba en situación de pedir más información. Esa ayuda significó episiotomía y ventosas para ayudar a la niña a salir. En ese momento la ginecóloga puso su brazo sobre mi barriga y con todo su peso hizo fuerza, lo cual yo reconocí enseguida como maniobra de Kristeller, totalmente desaconsejada por autoridades sanitarias, y ante aquella situación la aparté como pude con el brazo (no me salían ni las palabras), hasta que ella pareció entender que no quería aquello y desistió.

recién nacida

Con un pujo más mi bebita salió, primero la cabeza, y con el siguiente el resto del cuerpo, y me la pusieron sobre el pecho rápidamente. Qué gran momento notarla por fin sobre mí, calentita, con los ojos muy abiertos. Sólo lloró un poquito pero estaba bien y era lo más precioso que había vivido en mi vida… ¡bendita oxitocina! La cogieron enseguida para hacerle las comprobaciones oportunas, ahí lloró muchísimo, pero en pocos minutos la tuve otra vez conmigo para ya no separarnos más. Mi dulce Nadia ya estaba con nosotros, en brazos de mamá. Y ese día nacimos las dos, nació Nadia y nació una nueva yo, y ya nunca volví a ser la misma.

Y el resto del relato ya no es más que el alumbramiento de la placenta, los puntos pertinentes y el inicio de una lactancia materna que dura hasta hoy día, 2 años y medio después.

Así que comprenderéis después de leer esto que hayan sentimientos contradictorios con respecto a mi primer parto. Por un lado tuve un parto sin anestesia que era lo que yo quería desde un principio, que me llevé el pinchazo? Sí, pero quien sabe, quizás capricho del destino, la epidural no era para mí. Eso sí, ese pinchazo mal pinchado me provocó unos dolores de cabeza terribles los 10 días siguientes que me anulaban como persona, sólo podía estar en posición horizontal para evitar esa horrible presión en mi cerebro.

Por otro lado, quedé decepcionada de ver que ni tan sólo había leído mi plan de parto, que el único apoyo profesional que encontré fue el de la primera matrona pero que por alguna razón estuvo de forma intermitente. Hablar de determinada forma a una mujer que está de parto no debería estar permitido y no es en absoluto lo que se espera de un profesional sanitario que se dedica precisamente a atender partos. También hubo mucha falta de información, así que nunca sabré si la episiotomía fue necesaria, la utilización de la ventosa, el intento de monitorización interna sin evidencia de posible sufrimiento fetal, y ya ni hablamos de la maniobra de Kristeller, que me provocó unos dolores en las costillas durante varios días.

postparto

Pero  ¿sabéis qué? Al final me quedo con lo bueno, Nadia nació perfecta (sólo un pequeño hematoma a causa de la ventosa), y yo, salvo la instrumentalización, tuve el parto natural que deseaba y haber tenido la oportunidad de vivir cada sensación del parto.

El postparto ya es otro tema. Os podéis imaginar que con un brazo roto, los dolores terribles de cabeza y los puntos no fue fácil para una primeriza como yo, así que si os interesa lo dejamos para otro post. También otro día os puedo hablar de por qué creo que es mejor, por lo menos para mí, parir sin epidural y cómo me preparé, pero este mejor después de mi segundo parto.

Y para finalizar este post larguísimo, sólo decir que no hay madres mejores o peores por la forma de parir, pero sí que es vital que se nos respete en cada decisión. Los profesionales están para asegurar que no corremos peligro y para actuar en caso de urgencia, y no para que demos a luz atendiendo a su comodidad y en muchas ocasiones falta total de empatía y de actualización. Y no me malinterpretéis por favor, no es mi intención generalizar, también por experiencia sé que hay profesionales maravillosos, pero por desgracia no siempre te los encuentras.

Si has llegado hasta aquí, gracias y espero que te haya gustado y/o ayudado este relato. Por supuesto, si quieres saber algo más o te puedo ayudar de alguna otra manera, aquí estoy.

Un abrazo!

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Cómo hacer Granola casera saludable

granola casera

Ya tenía ganas de poderos publicar esta receta que por Instagram me habéis pedido en varias ocasiones. La cuestión es que la tenía grabada desde hace ya algunos meses pero entre que tenía otros vídeos que publicar primero y que me he pasado un par de semanas sin mi portátil porque la placa base decidió abandonarme para siempre pues no he podido. Pero por fin ya está aquí la receta de la granola casera saludable que os prometí.

Necesitamos muy pocos ingredientes y es fácilmente adaptable a lo que tengáis por casa. Lo único que tenéis que tener en cuenta es que lleva una base de avena, frutos secos y un endulzante (cuanto más natural mejor).

Aquí abajo os dejo el vídeo para que veáis la receta:

Yo creo que lo mejor de esta receta de granola casera saludable es que tiene muchas posibilidades, ya que nos puede salvar desde un desayuno o merienda hasta podérnoslo llevar a modo de snack al trabajo, parque, etc. Además, como os comento en el vídeo, si machacáis convenientemente los frutos secos los niños pequeños también se lo podrán comer sin ningún tipo de peligro, añadido a que le estaréis sumando a su dieta mucha energía saludable.

recetas para niños

No sé a vosotros pero a mi este tipo de recetas sanas me encantan por lo ricas y completas que son. Espero que os animéis a hacerla y que os guste mucho. Si es así contádmelo!!

Y no olvidéis suscribiros a mi canal aquí y seguirme en Instagram para no perderos los tutoriales y recetas que voy subiendo, ya que es por ahí por dónde os voy informando.

Y si os gustan este tipo de recetas os animo a visitar el resto de la sección de recetas del blog.

Un abrazo!!!!!

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Gel desinfectante antiviral casero

gel desinfectante antiviral

Mucho se está viendo estos días de desconcierto la necesidad de lavarse las manos a conciencia y mantener esa higiene a lo largo del día. En el post de hoy os traigo un videotutorial que os puede ayudar con esa tarea, sobre todo cuando salimos de casa a comprar (que es de las pocas cosas que nos pueden obligar a salir en estos días). Vamos a hacer un gel desinfectante antiviral casero.

Tal y como os indico en el vídeo, lo mejor para una correcta higiene de manos es lavarlas con agua y jabón, durante al menos 20 segundos, e insistiendo muy bien entre dedos y uñas. Este gel desinfectante que hoy os enseño a hacer puede serviros como complemento o bien si no tenéis jabón a mano (estáis fuera). Además, como vamos añadir unos aceites esenciales específicos para tal fin, vamos a potenciar aún más el poder desinfectante y antiviral.

gel casero

En la cajita de información del vídeo os he dejado todos los enlaces que podéis necesitar, aún así, debajo del vídeo en este mismo post os los vuelvo a incluir para que los tengáis más a mano.

Glicerina: https://amzn.to/3djGzNz

Goma xantana: https://amzn.to/2wvfLcD

Laurel: https://amzn.to/2J2OlNJ

Ravintsara: https://amzn.to/33zGBwa

Árbol de Té: https://amzn.to/39885dx

Aunque os deje los enlaces de compra, recordemos que lo ideal sería disponer ya de los productos en casa para no hacer correr riesgos a los mensajeros que se están viendo obligados a trabajar éstos días. En la medida de lo posible, intentad conseguirlos en parafarmacias.

Espero que os sea de mucha utilidad. Si es así, estaría genial que lo compartiérais con vuestros amigos y familiares y así hacerlo llegar a más gente para protegernos mejor. Es importante ayudarnos los unos a los otros ¿no creéis?

Mucha fuerza, muchos ánimos y un abrazo muy fuerte!!!!

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Receta de Tortitas de Plátano saludables

Tortitas de platano

Hacía ya tiempo que no os compartía una receta de esas ricas y saludables. Así que hoy os propongo una bien fácil para que aprovechéis y la disfrutéis este fin de semana, la receta de tortitas de plátano saludables.

Tortitas de platano

Váis a ver que con sólo 3 ingredientes podemos cocinar algo muy apetitoso y que además se hace muy pero que muy rápido. Y si además es sano porque sólo lleva ingredientes naturales ya no se puede pedir más. En definitiva, nos vamos a marcar un postre libre de azúcares refinados y de ingredientes dañinos para salud.

Y esto es lo bueno, porque además se lo podéis ofrecer sin problemas a los peques, incluso si estáis haciendo BLW, eso sí, a los más pequeños no les pongáis miel, sobre todo si son menores de 2 años (por el tema del botulismo). Y en cuanto a los frutos secos, debo insistir, bien machacados para evitar sustos.

En fin, vamos ya a la receta. Aquí abajo os dejo los ingredientes y el vídeo de la receta:

INGREDIENTES

  • 2 huevos (a poder ser ecológicos)
  • 2 plátanos medianos maduros (o 1 y medio si son grandes)
  • 1/3 de taza de harina integral de trigo (o la harina que prefiráis)

Para acompañar las tortitas de plátano (opcional)

  • Sirope de ágave (o sirope de arce, o miel…)
  • Frutos secos (avellanas, nueces, almendras…)

RECETA TORTITAS

-Ya me contaréis si os habéis podido resistir a hacer estas ricas tortitas de plátano porque con lo fáciles y rápidas que son no tenéis excusa!!!! Eso sí, os aviso de que cuando las probéis las querréis hacer todos los días!!!

Si os ha gustado, compartid la receta, así me ayudáis a que me vea más gente y así poder seguir haciendo más vídeos.

Y por último, si no estáis suscritos a mi canal de youtube, suscribíos para no perderos nada, y si aún no me seguís en Instagram, lo mismo os digo! Sobre todo porque es por instagram por donde podemos tener más interacción y es por ahí por dónde recibo peticiones de este tipo de contenido. En Stories suelo subir mucho contenido en cuanto a recetas sanas y más.

Y no olvidéis que en la sección Recetas, tenéis algunas recetas sanas más!

Un abrazo!!!!

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Albóndigas de tofu y calabacín

albóndigas de tofu y calabacín

Hoy os traigo una receta muy sencilla y rápida (como todas hasta ahora) y que a mi personalmente me encanta, es una receta vegana pero que puede saborear cualquiera: unas albóndigas de tofu y calabacín.

Son aptas para peques si estáis haciendo BLW o para peques un poco más grandes, vamos, que vais a poder comer toda la família.

Si no sois veganos o vegetarianos no le tengáis miedo al tofu, porque parece que es un producto exclusivo para gente que no come carne. Si bien es cierto que es un sustituto perfecto por su cantidad de proteínas, también tiene muchas más propiedades nutritivas. Por ejemplo, es una fuente rica en calcio y en hierro, tanto que una ración cubre un tercio de las necesidades diarias. Pero no me extiendo mucho más, si os interesa otro día os hago un post sobre el tofu.

Aquí abajo os dejo el vídeo para que vayáis a la receta:

Ya habéis visto que con sólo 3 ingredientes os quedan unas albóndigas riquísimas y con muchas posibilidades. ¿Cómo las váis a preparar vosotros? Contádmelo en comentarios!

Y si queréis subir la foto de las albóndigas de tofu y calabacín una vez las hayáis hecho, ya sabéis que podéis etiquetarme (@nat_sparkles_) para que os vea!

Si os interesa ver más recetas con tofu id a este post!

Muchas gracias por estar ahí. Nos vemos pronto!

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Todo sobre los chakras y cómo equilibrarlos

Para algunos os será familiar y para otros completamente nuevo, y es que lo bonito de este lugar es el poder aportaros, de repente como ahora, cosas nuevas, datos curiosos, y sobre todo, información que para mí es valiosa y muy útil en mi vida. Y como se trata de compartir eso que para mí es importante, pues aquí os traigo este post sobre los chakras.

Lo que sí quiero subrayar es que os lo voy a explicar con mis propias palabras, lo que yo sé sobre ellos y he aprendido a lo largo de estos años, tanto en la teoría como en la práctica.

¿Qué son los chakras?

Para empezar por el principio, la palabra «chakra» proviene del sánscrito y significa «rueda» o «círculo», que precisamente es en la forma en la que se suelen visualizar los chakras.

Los chakras no son otra cosa que vórtices de energía que generamos, y que están situados a lo largo de nuestro cuerpo. Hay un total de 7 chakras principales. De abajo a arriba son: muladhara, svadhishthana, manipura, anahata, vishuddha, ajna, sahasrara. También hay 21 chakras secundarios y cientos de terciarios.

chakras

Los más escépticos leeréis esto de la energía y quizás ya habéis decidido mirar hacia otro lado… Es normal, en la sociedad occidental hay una tendencia a no creer en lo que no se puede ver. No ocurre igual en la sociedad oriental. Pero permitidme que os recuerde que, como muchas otras cosas, que no se vea o no se pueda «tocar» no significa que no esté ahí.

Prácticamente todo por lo que está compuesto el Universo es energía de una forma u otra. El ejemplo más evidente es la luz del sol. Sus rayos sí que son perceptibles a la vista. Pero el sol no es sólo luz, son ondas electromagnéticas, rayos ultravioletas, rayos gama, etc. Si nos quedamos con la luz, la luz blanca está compuesta por 7 colores (cada color tiene diferente vibración), 7 energías. Esto lo vemos muy claro si sostenemos un prisma bajo la luz solar, o si vemos el arcoíris reflejado en un charco.

Por lo tanto, las luces y el color van siempre unidos. Cada color de los rayos de luz visibles tiene diferentes longitudes de ondas y frecuencias de vibración de onda que nos afecta de formas diferentes. Pero aquí no quiero entrar demasiado porque sería un post eterno, sólo quería que pudierais entender lo mejor posible esto de la energía.

Correspondencias de los chakras

Pues bien, teniendo claro que cada color nos afecta de forma diferente, podemos entrar en materia de los chakras, ya que a cada chakra le corresponde un color que tiene una energía determinada, y a la vez se corresponde con una zona del cuerpo diferente. Es decir que cada chakra rige una zona de nuestro cuerpo, y si ese chakra se ve alterado de alguna manera a causa de un bloqueo, algún elemento de esa zona (un órgano a nivel físico, u otro tema a nivel emocional) puede verse afectado.

Y aquí viene otro tema complejo, porque realmente cada chakra daría para un post individual. Así que voy a intentar aportar mucha información pero resumiendo al máximo, y si os interesa profundizar más en cada chakra no tengo ningún inconveniente que hacerlo en varios posts.

Aquí abajo os dejo una tabla de elaboración propia en la que creo que queda bastante claro la función y correspondencia de cada chakra. Por favor, si tenéis intención de compartirla, que para mí sería todo un honor, nombrad la fuente, es decir, a mi y a mi blog, gracias!

Chakras y sus correspondencias

De esta manera, y a modo de ejemplo, si estamos teniendo muchos problemas digestivos, es muy posible que exista un bloqueo en el Tercer Chakra y eso esté impidiendo que ya zona funcione correctamente. O si estamos pasando una racha en la que discutimos constantemente con la gente de nuestro alrededor, podría deberse a un bloqueo en nuestro Chakra Corazón.

¿Cómo podemos contribuir entonces a solucionar el problema? Esto nos llevaría al siguiente punto.

¿Cómo se equilibran o desbloquean los chakras?

Y esto es un tema que, efectivamente, daría para otro post! Pero intentaré resumir.

En primer lugar, me gustaría dejar claro que aquí no se trata de solucionar un problema médico (para eso están los médicos), nunca hay que pretender tanto. Pero de alguna manera y como he dicho antes, podemos ayudar a nuestro cuerpo a sanar por sí mismo en la medida de lo posible. Recordad que yo siempre hablo de terapias naturales o complementarias, NUNCA alternativas a la medicina convencional.

Pues bien, aclarado esto, ¿cómo podemos armonizar nuestros chakras?

Existen diferentes formas, también depende de lo que estemos buscando o pretendamos. Hay técnicas que funcionan mejor para hacer un equilibrado general y otras que son más específicas para centrarse en un chakra en concreto o desbloquearlo.

reiki para chakras

Para mí, mi preferida es el Reiki, que si no sabéis muy bien de qué se trata escribiré una entrada en un futuro próximo. Con esta técnica, a parte de llevarte todos los beneficios de una sesión de Reiki (que no son pocos), el terapeuta puede llegar a detectar en qué Chakra se localizan los bloqueos si los hubiera y así, insistir en ese punto en concreto hasta deshacer el bloqueo. Esto muchas veces requiere más de una sesión.

El Yoga es un excelente ejercicio para la armonización y equilibrado de Chakras. Además, practicarlo a diario nos evitará muchos problemas.

La meditación es una técnica también muy efectiva, tanto para centrarse en un chakra en concreto como para hacer un equilibrado general. Para ello, si no sois muy asiduos a meditar, una meditación guiada para tal fin os podría ayudar.

gemoterapia

Tanto la aromaterapia a través de aceites esenciales como la gemoterapia también nos pueden ayudar tanto al equilibrado general como para centrarnos en uno sólo. Con la gemoterapia, por ejemplo, escogeríamos una piedra afín al chakra que queremos desbloquear, que normalmente (aunque no siempre) se corresponden con el color del chakra.

Y por último, otra técnica utilizada es tanto la vibración como los mantras, que además están relacionados entre sí. Con vibración me refiero tanto a la realizada por algún elemento material, como puede ser un cuenco tibetano, unas campanillas, etc., como a la que podemos realizar nosotros mismos a través de vocalizaciones. Ésta última yo le he descubierto hace poco y es realmente poderosísima!

Y esto sería a grandes rasgos lo que os puedo contar sobre los Chakras. Sé que puede parecer un post bastante largo, pero os aseguro que aún se puede profundizar mucho más sobre el tema. Así que a medida que vaya viendo interés iré ampliando la información en futuros posts.

También os dejo un enlace aquí para que visitéis mi tienda donde tenéis guirnaldas de los 7 Chakras hechas a mano por mí con toda mi buena energía.

Igualmente, podéis ir a este post, donde os hablo de la Reflexología Podal, que es otra forma fantástica de equilibrar los chakras.